miércoles, 10 de octubre de 2012

SIN ESPERANZA.

Ayer estuve ayudando al pequeño de mis hijos, 11 años, a estudiar Historia. 

Se centraba la lección en algo tan amplio como el inicio de la civilización humana, su tránsito de unos dos millones y medio de años durante la prehistoria y el nacimiento de la Historia como tal con el nacimiento de la escritura, hace unos cinco mil años. 
Como uno ya va sacándole punta a todo, acabé relacionando los avances de la civilización con los avances tecnológicos. Él mismo llegó a la conclusión de que la historia de la civilización humana es una historia de guerras por el control de los recursos en la que el más fuerte (el que posee una tecnología más desarrollada) es quien se lleva siempre el gato al agua. Realizando una sencilla explicación cronológica acerca del desarrollo y crecimiento de la población, relacionándola con los avances científicos, de nuevo volvió por sí mismo a llegar a la conclusión de que estábamos llegando a un punto en que el crecimiento poblacional estaba por encima de la capacidad física de la tierra de suministrar los recursos que una población por encima ya de 7.000 millones de personas necesitan. La evolución de su gesto a medida que avanzaba en su nivel de conocimiento fue todo un "poema". Acabó callándose, mientras gruesos lagrimones bajaban rodando por sus mejillas.

- Porqué lloras- Pregunté.


- Porque no sé qué puedo hacer yo para evitar algo tan malo- me contestó.


En ese punto, le dije que para eso servía la historia. Para que a través del conocimiento de los errores cometidos por generaciones anteriores, corrijamos nuestra forma de hacer las cosas y evitar así que el futuro, su futuro, no sea un camino hacia la desaparición de la vida tal y como la conocemos, y dotarles de conocimientos suficientes para que puedan desarrollar otras formas de relación y consumo más respetuosas con la Naturaleza. 


- Si vosotros no habéis sido capaces de aprender de la Historia, ¿cómo vamos a ser nosotros capaces de lograrlo?¿Quién tendría que haber hecho caso de los historiadores y no lo hace?.


- Eso es algo que muchos intentamos solucionar, pero no sabemos aun cómo hacerlo.


- Pues creo que es cosa vuestra. Yo lo que quiero hacer a mi edad es ir al colegio y jugar con mis amigos.

Y tiene toda la razón. Les estamos dejando a nuestros hijos un planeta de recursos esquilmados. Una sociedad egoísta y falaz. Unos mecanismos de gobierno que no sirven a la sociedad en general, sino a los políticos y a los poderosos. Y lo peor de todo es que les estamos dejando sin ESPERANZA...

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